domingo, 19 de septiembre de 2010

Lo que no sé, lo imagino

¿Quién no ha querido alguna vez saber lo que están hablando esos dos de la esquina, que parecen tan apasionados? ¿Quién no ha sentido curiosidad cuando oye, de refilón, a dos viejecitas poniendo fina  a la Furgencia?

Y digo yo... ¿para qué saberlo si es mucho más fácil inventarlo? Así surgieron las "conversaciones imaginadas". Que ya de paso, me sirven mucho para crear historias casi a partir de cualquier frase escrita -vamos, que es un ejercicio que me ayuda a escribir mejor-.

La última que me inventé fue al salir dos viejecitas en la televisión, que aparecían ahi porque eran dos primas que habían cumplido, con una diferencia de meses, los 100 años.

Conversación del día del cumpleaños de la última:

- ¿Cuál de las dos crees que la diñara primero, primita?
- Yo no.
- Pues yo tampoco.
- Ya verás como la primera que la diña es la Tomasa.
- ¡Pero si ésa tiene ochenta!
- ¿Y?
- Que sigue casada. Vamos, que el marido aun le vive para cuidarla.
- Pues por eso, por eso, que los maridos matan.
Ambas: ¡Juas juas juas juas juas!

Está bien, está bien, lo reconozco: ando algo mal de la cabeza.

1 comentario:

  1. Jajajajaja... Andas genialmente mal de la cabeza. Me ha gustado la idea de las conversaciones imaginarias, me la apunto como nueva forma de buscar inspiración :D

    Besos

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